

El emplazamiento le permitió a la casa vivir hacia el exterior: se encuentra en un jardín rodeada de muros de piedra. Los árboles que rodean la casa generan suficiente sombra como para que la casa se conserve fresca incluso en los días más calurosos. Se propuso un sistema de ventilación pasivo: las áreas comunes no cuentan con cancelerías de vidrio, sino con mosquiteros que permiten el libre flujo del aire. Además, al centro del espacio se genero un respirador lineal con mosquitero también, permitiendo que el aire caliente, al subir, sea reemplazado por aire fresco. El resultado es una atmosfera donde los limites del interior y exterior se disuelven.
El basamento de piedra caliza es un guiño a la arquitectura yucateca y busca integrarse a los procesos locales. Pasando las áreas comunes, un pasillo distribuye entre las 3 habitaciones y remata con una vista al jardín. En los pisos interiores se utilizo mosaico de pasta de 20 x 20 típico de la región que destaca por su fabricación artesanal.













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